www.facebook.com/EscuelaInfantilMisAmigos

domingo, 20 de enero de 2013

Sobre niños inquietos


A estas alturas no vais a extrañaros por esta exposición, queridos papis: cuando el niño cuenta con dos o tres años y hasta aproximadamente los cinco o seis (el ciclo de educación infantil), es normal que aparezca una vitalidad inagotable. ¿A que no os extraña? Porque lo habitual a esta edad es que exploren, jueguen, abran y cierren, tiren objetos… Han adquirido destreza y seguridad en sus habilidades motoras (correr, salar, trepar…) pero no son conscientes del peligro que muchas actividades generan. Sin embargo tened en cuenta que aun así, hay otros factores que aumentan a inquietud como por ejemplo:

  • Cambios en la situación familiar (discusiones o separación de los padres, nacimiento de un hermano, mudanzas, hospitalización del padre o madre, etc.).
  • Primera escolarización.
  • Problemas de relación.
  • Temperamento heredado (hemos de decirlo: el temperamento inquieto de alguno de vosotros, los papis, puede influir en que el niño también lo presente).

Nuestros bichillos son pequeñajos “tranquilos y de contenida conducta”... a pesar de la sonrisas que os adivinamos en el momento de escribir esto. Hablando en serio, no hay ninguno que manifieste problemas de trastorno en su conducta temperamental pero no olvidéis que en su vida estarán sometidos a cambios que pueden afectarle. Y ante la posibilidad de esos futuros casos (seguramente una vez superado nuestro especial primer ciclo), para controlar su temperamento y ayudarles a que vayan adquiriendo su propio autocontrol hemos seleccionado una serie de pautas de entre lo que nos dicen los expertos sin perjuicio de que vosotros, queridos papis, podáis inducir por otras distintas a vuestro hijo a una situación más relajada y “dominada” por ellos mismos:

  • Estableced normas con un lenguaje sencillo y directo a través de frases cortas y adaptadas a su nivel de comprensión. Para aseguraros de que os ha entendido podéis pedir al niño que repita lo que le habéis dicho.
  • Estableced un horario y rutina que den lugar a hábitos -que les ofrecerán seguridad y control de su entorno- por lo que la inquietud ante lo impredecible disminuirá.
  • Contadles por adelantado lo que vais a hacer cada día o en cada momento, incluso si es muy parecido a lo que hicisteis el día anterior.
  • Enseñadles a expresar sus emociones de manera adecuada, sirviendo como pauta utilizar un tono de voz adecuado; miradles directamente a los ojos cuando habléis y buscad normalmente un lugar tranquilo para dialogar con ellos.
  • Fomentad la actividad física para canalizar su inquietud y dinamismo (salidas al parque, juegos de movimiento, etc.).
  • Podéis incluso realizar ejercicios de relajación (un buen momento es antes de la siesta, antes de irse a la cama por la noche…). La lectura de cuentos, recitar poemas, etc. también ayuda en estos momentos previos al sueño para relajar al niño.
  • Felicitad y premiadle cuando esté atento, tranquilo y jugando reposadamente. Si sólo se le toma en cuenta cuando está alterado o se está portando mal (aunque sea para relajarle) aumentará ese proceder y repetirá el patrón de conducta inquieta y nerviosa.
  • En lugar de recordarle todo el día lo que no debe hacer, ofrecedle alternativas de conducta a través de actividades que pueda realizar.
  • Ofrecedle pocos estímulos al mismo tiempo. Por ejemplo, si va a comer colocadle en la mesa sólo el plato y la cuchara (únicamente lo que va a utilizar).
  • En casa, mantenedlo ocupado en actividades de su agrado pero en las que pueda colaborar y asumir algún tipo de responsabilidad como ayudar a guardar la compra, poner la mesa, etc. (por supuesto, siempre adaptando estas actividades a su edad –y más aún cuando se trata de nuestro primer ciclo, ¿verdad?).
  • Enseñadle a postergar sus necesidades, a controlase y a esperar un rato antes de ser atendido.
  • Fomentad juegos que desarrollen la capacidad de observación y de concentración: puzles, buscar diferencias, hablar sobre fotografías, recortes o láminas, colorear, recortar, etc.

Es evidente que en la Escuela establecemos determinadas pautas adecuadas a nuestro entorno y su edad. Como os hemos dicho al principio, ninguna de vuestras pulguillas manifiesta signos de desequilibrio emocional pero en el futuro estarán sometidos a cambios que sus próximos centros de educación podrán prevenir, pero será muy importante que esa conductividad de comportamiento pueda tener su oportuna continuidad en casa. Esta es la forma de que los profesionales de la enseñanza de cualquier nivel trabajemos juntos con vuestros hijos.

¡Hasta el próximo post, queridos papás!

Fuente: I. Orjales. “Déficit de atención con hiperactividad” (2000).

sábado, 12 de enero de 2013

Educación infantil e inglés.

Hasta fechas no tan lejanas, el sistema educativo dirigía la enseñanza del inglés a alumnos a partir de primaria, pero dado que la tendencia es la total implantación en todos los centros españoles de educación infantil casi todos los centros de nuestro segmento están llevando a cabo la inclusión de esta enseñanza en sus programas.  Es que en las edades que trabajamos, una buena adquisición del inglés en su nivel más básico determinará el buen desarrollo y entendimiento de la misma en los ciclos posteriores. Como ya sabemos bien, en esta etapa los niños son como una esponja, absorben todo el conocimiento que se les ofrezca y aprenden mucho mejor a través de los juegos, cuentos y canciones.

Una de las técnicas que las “seños” utilizamos con nuestras fieras es la mímica convertida en juego (nuestra mascota inglesa, por cierto, es un conejo llamado Robby) al ser este un sistema motivador para los niños como medida familiarizada por ellos, recurso que a nosotras nos ayuda a aportar el significado de palabras y expresiones que los alumnos no conocen. Otra de las técnicas a las que recurrimos es la de los pictogramas empleando la representación como traducción ya que –como sabéis, queridos papis- el soporte visual es importantísimo, habiendo pasado en la actualidad de ser aprendizaje auditivo a –fundamentalmente- visual… y más aún en nuestra etapa, en la que casi todo tiene que ser visto, tocado y hasta casi-casi olido.

¿Otra técnica que también es básica? La repetición, que constituye la base para la memorización: el único modo de que nuestros bichillos retengan vocabulario y expresiones es repitiéndolo de muchos modos diferentes y en muchas ocasiones. Unida a esta técnica de repetición situamos las canciones (aunque os prevenimos: no nos hacemos responsables del grado de afinación). Hablando en serio, las canciones acompañan normalmente al aprendizaje del vocabulario ya que refuerzan la repetición de palabras que los niños deben recordar y esta repetición resulta lúdica y motivante puesto que nuestras pulguillas se divierten mientras memorizan y ello, además de cantar les incita a moverse, gestualizar, bailar…

Sin embargo, el cuento (otra de las efectivas técnicas) es un recurso que para nuestro primer ciclo todavía no estimamos adecuado, si bien es cierto que cuando nuestros peques se hagan mayores para pasar al segundo ciclo esta técnica será efectiva: la lectura textual de un cuento clásico combinando a la vez esta lectura con el gesto, con el apoyo de dibujos explicativos pintados en la pizarra (clarificando la acción que se desarrolla) o apoyándose en la expresión corporal y vocal con dramatización… Quizá emplearán las preguntas básicas de respuesta simple, el seguimiento de instrucciones algo más complejas, los juegos de adivinanzas…

En definitiva, la enseñanza del inglés en etapas tempranas es muy importante para la eficacia en el posterior proceso de aprendizaje. Y es muy importante que para que el aprendizaje sea efectivo podamos crear en nuestras aulas un ambiente en el que nuestros bichillos sientan el placer de escuchar y practicar, evitando el riesgo de que se cansen o se inhiban ya que la intención final es que los alumnos aprendan una nueva lengua de una forma natural, utilizando las metodologías que hemos mencionado u otras de la misma forma efectivas.

¡Hasta el próximo post, queridos papis!

Fuente: A. Maldonado: “Pedagogía y Didáctica (Teach Training)”, 2005.

viernes, 4 de enero de 2013

Jugar con los niños.

El juego en los niños como “algo serio” ha sido reconocido desde hace más de 400 años cuando Montaigne así lo calificó. El juego infantil no es equivalente al del adulto dado que los primeros años constituyen la época más importante para la formación y constitución del ser. El adulto pasa a otras realidades mientras que el niño avanza hacia nuevas etapas de dominio. Es éste un período de rápidas transformaciones y exigencias del ambiente, siendo el juego un medio clave para promover la transición hacia la vida adulta. 

En esta ocasión queremos presentaros 10 consejos que la seño Cris (y por ende, todo el equipo) considera conveniente tener en cuenta: 

1.- Es importante jugar con los niños desde que nacen. 
El juego no tiene, de por sí solo, un significado. En realidad parece que el niño no hace nada pero sin embargo, queridos papis, jugar con el niño es incentivar potencialmente su desarrollo pues se va modelando a sí mismo, se va ejercitando en su propio movimiento, se va aproximando al lenguaje. Según Piaget, la aparición o formación del juego se sitúa sobre el segundo estadio del periodo sensoriomotor en el que reproduce determinadas conductas solamente por el placer que le produce (sonidos guturales, juegos de manos en su campo visual, coger o soltar objetos…). Por ello, el juego con el niño –nuestra aportación mediante el incentivo a su desarrollo- forma parte de vuestros/nuestros/sus intereses, pues se practica como una necesidad psicológica de equilibrio y crecimiento. 

2.- Para jugar con un niño hay que ponerse en su mundo. 
La infancia sirve para jugar y para imitar. No se puede imitar la infancia sin sus risas y sus juegos. Gracias a estos crecen el alma y la inteligencia, mientras que esa tranquilidad, ese silencio que a veces os pueda complacer a vosotros, queridos papis, anuncia a menudo en el niño graves deficiencias mentales. "Un niño que no sabe jugar, un pequeño viejo, será un adulto que no sabrá pensar". La infancia es, por consiguiente, el aprendizaje necesario para la edad madura. Estudiar en el niño sólo el crecimiento o el desarrollo de las funciones sin tener en cuenta el juego sería descuidar ese impulso irresistible por el cual el niño modela él mismo su propia estatua. No se debería decir de un niño únicamente que "crece"; habría que decir que "se desarrolla por el juego". Ese juego es su percepción particular que le asocia a la evolución de sus capacidades. Se trata, por tanto, de participar de su visión especial para acercarla a la nuestra (bien sea en casa o en nuestra Escuela). 

3.- Hay que intentar buscar un rato todos los días para jugar con tu hijo. 
Es importantísimo respetar su tiempo de juego con nosotros. Este debe tener un hueco inamovible en nuestro horario, queridos papis, y conviene sacarlo de donde sea. Aunque se restrinja a la media hora antes de dormir, hay que convertir ese rato en una aventura intensa donde no haya sitio para las prisas ni para ninguna otra preocupación que los lazos de las muñecas, o saber cómo llegará el camión de Policía al repecho de la ventana. Por eso aconsejábamos en el anterior punto que os dejéis arrastrar por su lógica infantil, sin perjuicio de poder aportar ideas y pautas que el niño pueda utilizar. Pero lo importante es que seamos nosotros quienes nos adaptemos al juego del niño sin pretender que éste salga de él para acomodarse a nuestra “realidad de los mayores”. Aquí habrá que hacer un esfuerzo de abstracción. Sólo con ella podremos los adultos entender la lógica aplastante que -siempre- contiene el juego de nuestros hijos y alumnos. 

4.- El niño se expresa jugando. 
Entre dos y seis años no resulta tan sencillo jugar con ellos. Durante esta etapa de su desarrollo el niño necesita jugar como medio de expresión, aprendizaje y desarrollo. El juego es algo muy serio para él, es la vía para canalizar sus dudas, sus preocupaciones, su curiosidad... y, por lo tanto, puede tomar los derroteros más insospechados. Tan pronto le encontraremos sumido en las cavilaciones de un ladrón "bueno", como haciendo que la muñeca entre en la casita volando por la ventana. ¿Qué le hará pensar que las cosas son "así"? En realidad, su mundo es distinto al nuestro, al de los adultos, porque las posibilidades que le brinda la imaginación son mucho más creativas e inesperadas que las que ofrece la realidad de cada día. Pero aún queda un rasgo esencialmente característico del juego de nuestros hijos: su interés por todo lo que les rodea (que se refleja en el juego y que les impulsa a construir una realidad más "lógica") también les impulsa a invitarnos a compartirla con él. 

5.- Jugando se aprende con mucha más facilidad. 
El juego es una herramienta que los padres debemos utilizar en la ayuda al desarrollo de los niños, y no sólo porque es más fácil aprender de forma lúdica sino también porque, además, se establece un gran vínculo con el niño. Se debe estimular la inteligencia de nuestros hijos recordando que ellos aprenden a través de los sentidos. Durante sus tres primeros años de vida, el niño establece el 80% de las conexiones neuronales que serán los cimientos para el aprendizaje futuro. Por eso existen juguetes sensoriales que son muy llamativos, con texturas y sonidos muy agradables, con los cuales los niños empiezan el fascinante proceso de investigación. Y es ahí, queridos papis, en ese fascinante campo de la curiosidad, donde los adultos entramos a formar parte de un proceso de canalización adecuado. 

6.- Los mejores juguetes no son los más caros. 
Durante los dos primeros años de la vida del niño, el juego se fundamenta en el movimiento y en las sensaciones a través de los sentidos. Sentirse seguro y querido es fundamental para su crecimiento, así que los padres os convertís en el mejor juguete. Para ellos, sois como una fuente inagotable de estimulación divertida y variada, además de aportar afecto y seguridad. Para jugar con un niño no es requisito tener cualidades especiales, ni tampoco es necesario gastarse mucho dinero. Lo imprescindible es tener imaginación, paciencia y dedicar tiempo a jugar con ellos. A esta edad, un niño prefiere jugar con sus padres que estar solo con el juguete de moda más sofisticado. A partir de los dos años, sus capacidades y habilidades son mayores, lo que nos permite introducir juegos sencillos pero muy educativos: tijeras, pinturas, plastilina, arcilla, pelotas, construcciones, disfraces, puzzles… Aparece el juego simbólico; quieren y necesitan imitar a los adultos: cocinitas, teléfonos, espadas, maletines de médicos … Los juegos que potencian el movimiento y el equilibrio son fundamentales: triciclos, patines, motos, bicicletas... siempre que sean ellos quienes controlen la fuerza y el equilibrio del vehículo. Alrededor de los seis años, los videojuegos entran a formar parte de su tiempo de ocio. En líneas generales, sin negar los beneficios que su buen uso aporta, cabe destacar el papel decisivo vuestro, queridos papis, a la hora de su elección: conocer el contenido, leer las instrucciones, descartar los violentos, limitar el tiempo de juego diario y coparticipar en el juego siempre que sea posible. Y en este punto queremos hacer mención especial a los juegos tradicionales de mesa: son juegos en familia, que además de estimular el aprendizaje en los niños aportan recuerdos inolvidables de momentos familiares. En un mundo lleno de tecnología, no dejemos caer en el olvido recursos baratos pero con gran valor educativo: los cuentos, los juegos de mesa, la música, las manualidades… y el cariño, la paciencia y la dedicación de los jugadores más importantes para ellos: vosotros, los padres. Algo que nunca se anuncia ni tampoco se encuentra a la venta. 

7.- El juego es indispensable para un buen desarrollo emocional. 
Mediante las fantasías, el niño puede manejar múltiples problemas y emociones que las exigencias de la vida le hacen y para las cuales no se encuentra preparado. Son muchas las situaciones complicadas y difíciles para los niños que no son percibidas por nosotros, los adultos. En su fantasía construye un mundo en el cual puede esconderse cuando afronta mucha tensión; pero no se refugia del todo ya que va separando su vida interior del exterior al ir estableciendo límites a ésta en la medida que se ve confrontado por la realidad. Y es así como logra aumentar su capacidad de afrontar la realidad y de poner orden en su mundo interior, resolviendo y dominando dificultades psicológicas del pasado y del presente. El juego simbólico va transformándose a medida que el niño va fortaleciendo sus capacidades para responder a las exigencias que recibe del medio. Durante el tercer año, el juego de fantasías es más intenso y su visión de la realidad es más distorsionada dado que las demandas del medio rebasan sus posibilidades de ajuste. Su vida diaria se encuentra polarizada entre los esfuerzos por adaptarse a la realidad complaciéndonos a nosotros (papis y seños) y los esfuerzos para escapar de estas exigencias y satisfacer las necesidades de su naciente individualidad. A medida que madura, las presiones de los padres disminuyen y necesita refugiarse menos en el mundo de las fantasías, haciéndose más realistas sus historias. Por eso las fantasías empezarán a tener más coherencia y por esto buscará que sus juguetes se parezcan a la realidad (juegos que semejan la realidad en miniatura). Gradualmente irá interiorizando sus fantasías que serán fundamentales para el desarrollo de la inteligencia y la creatividad. 

8.- Cada edad requiere de un tipo de juego diferente. 
Los juegos que realizan nuestros hijos varían según la edad del niño y su nivel de maduración, pero también influyen sus preferencias personales. Cada edad suele llevar asociado un tipo de juego característico, que surge de forma espontánea en el niño y que es el tipo de juego que potencia mejor su desarrollo o maduración en ese momento. Los juegos de tipo motor son los que se presentan en los primeros meses de vida hasta, más o menos hasta los dos años. Simplemente consisten en realizar todo tipo de movimientos con el cuerpo o con los objetos que tiene el niño a mano y observar las reacciones que provoca cuando el niño juega con el objeto, tanto en su propio cuerpo como en la actitud de los padres, etc. Los niños introducen la ficción, la fantasía y la creatividad en el juego a partir de los dos años y medio o tres años. Esta es la etapa del juego simbólico. En el juego simbólico los niños juegan a que los objetos son cualquier cosa, como una pequeña caja que hace de teléfono, un cojín que hace de cama, etc. Así, el niño empieza a imitar roles sociales e interioriza otras maneras de hacer las cosas. Con las herramientas necesarias, el niño construye lo que en ese momento le apetece, como un coche, una casa, una cama. Este tipo de juego es más propio de los niños de 5 a 7 años, donde la capacidad mental del niño le posibilita realizar estas construcciones. A partir de los 7 años, el niño es plenamente consciente ya de la sociedad en la que está y del grupo de iguales que le rodea. Así pues su integración en el grupo pasa por aceptar las condiciones o reglas de convivencia. La primera forma en la que hace esto es iniciándose en los juegos de reglas (deportivos, de mesa, colectivos, etc) que comparte con otros niños. 

9.- Es importante observar a los niños mientras juegan, porque nos dicen cómo ven ellos el mundo. 
Con los juegos de roles el niño se prepara para el futuro anticipándolo por medio de temas repetidos, pero con sus respectivas variaciones. Aprende así los valores, reglas, convenciones y, en general, la cultura. De otro lado, la voluntad y hábitos como la perseverancia se adquieren más fácilmente en el juego que mediante esfuerzos más complejos como los requeridos para los trabajos escolares. Por eso damos tanta importancia al juego en “Mis Amigos”: porque si tenemos en cuenta lo referido hasta el momento, encontramos evidente la importancia del juego para la construcción de la identidad. Se requiere el espacio y el tiempo para que los niños sean ellos mismos, para que se descubran en largos períodos de ocio y fantasía, para que puedan pensar por cuenta propia desarrollando su creatividad. Son los momentos, queridos papis, en los cuales se dan los cimientos para la formación de la vida interior y de la autenticidad. 

10.- Tanto el padre como la madre deben poder compartir cualquier tipo de juego con su hijo. 
Por otra parte, también debemos tener en cuenta que los papás juegan de forma distinta a como lo hacemos las madres. Así, mientras las mamás tenemos mayor facilidad para comer en cazuelitas de 2 cm de diámetro, para vosotros, papás, es más sencillo tiraros al suelo a cuatro patas y fingir que sois un lobo, o poneros unas plumas en la cabeza para hacer "el indio". Sin llegar a esfuerzos que resulten artificiales, ante los cuales el niño recibiría una impresión negativa, sería bueno que los papás intentarais también introduciros en su mundo de juegos. Durante estos años intermedios, la presencia de ambos es muy importante para el desarrollo de vuestro hijo. No importa que de ocho de la mañana a seis de la tarde el papá haya estado ensimismado en los problemas de su empresa o que la mamá hay tenido que defender la más importante negociación con un proveedor de la suya. Lo que el niño necesita por la tarde, de siete a ocho, es que se conviertan alternativamente en lobo, en capitán de artillería y en cliente del puesto del mercado. 
Nada más y nada menos. 

Fuente: el equipo de “Mis Amigos”.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Navidad y familia.


Un año más, nos encontramos en la época de las ilusiones, de la disposición a nuestra entrega, nuestros propósitos de crecimiento y mejora como personas… Sabéis, por otro lado, que nuestra Escuela se caracteriza por su ideal cristiano y esta es una gran ocasión para reflexionar, también en ese aspecto, si nuestras acciones trascienden el mero criterio de la tradición y la costumbre. Este no es un post presentado exclusivamente en una línea docente, queridos papis; seguramente no está orientado a todas las familias de nuestras fieras, quizá porque en ese sentido concreto (el de la formación cristiana) no todos compartáis esos criterios de formación. Aun así, permitidnos que seamos fieles a nuestro ideal e incluyamos aquí unas sugerencias para estas fechas que persiguen la reflexión interna en ese sentido.

Estos días es conveniente reflexionar sobre el tiempo de Adviento: quedan pocos días para rememorar que un niño nace, un hecho que sella la identificación de Dios con el hombre. Pero es una época para orientar nuestros actos tanto en esa introversión propia como en la extroversión y, en este sentido, es bueno que pensemos en propósitos orientados a facilitar, acomodar, beneficiar a aquellos que nos rodean.

Puede ser un buen momento para escribir una felicitación de Navidad a aquella persona de la que nos encontramos alejados. Quizá conocemos alguna persona que en estos momentos está atravesando por un periodo de necesidad (y no nos referimos únicamente a la necesidad material: posiblemente sólo espere un detalle de cariño, que para él/ella constituye un gran regalo). Puede que esa persona se encuentre sola, que no tenga la cercanía de las personas que quisiera… y nosotros podemos ser un apoyo anímico importante.

Los regalos de estos días alcanzan normalmente el entorno de nuestra familia. Sin embargo, quizá sea un buen momento de proponerse extender un poco más ese círculo de generosidad, quizá por medio de nuestra parroquia (aceptarán con agrado un regalo para algún niño más necesitado) o posiblemente una residencia de ancianos sea un buen destino para ese gesto. Sería conveniente que en estos detalles participasen nuestros hijos, quienes verán otra forma diferente de poner en práctica esa virtud de la generosidad. ¿Tenéis empleada de hogar? ¡Qué gran momento para tener un buen detalle con esa persona! No como una gratificación extraordinaria sino como el reconocimiento a su persona y su trabajo.

Mucho se habla del espíritu de reconciliación durante estas fechas. ¿Por qué no “renovarlo” de forma más intensa? Y os decimos “renovarlo”, queridos papis, porque ese es un concepto que jamás deberíamos perder de vista y promover constantemente en toda época del año. Es cierto que nuestros alumnos son todavía demasiado pequeños pero esta es una excelente época para evocar el perdón y el acercamiento. Cuando crezcan, cuando sean mayores, quizá hayan ido viendo en casa desde su niñez las bondades de este proceder, ¿verdad?

¿Os acordáis del no muy lejano día de Halloween? Bueno, nosotras no vamos a ir a contracorriente de las tendencias que van instaurándose en nuestras tradiciones, es cierto, aunque tenemos que confesar que personalmente somos más del día de “Todos los Santos”. Pero si bien en aquellas fechas la tradición dice que los niños van de casa en casa pidiendo dulces y caramelos… estas son unas fechas en las que la entrega es la actitud por excelencia. Quizá podamos sorprender con agrado a nuestros vecinos obsequiándoles con algunos dulces, unas pastas, algo que hayamos preparado personalmente nosotros y que acompañe esa felicitación de las fiestas…

Es cierto que para muchos son fechas muy nostálgicas pero, queridos papis, en esta vida hay que dedicar esfuerzo para casi todo y esta circunstancia también lo requiere. Es bueno evocar momentos felices (del presente y del pasado) permitiendo que estos se hagan los protagonistas en nuestras reuniones familiares “acotando” el terreno de la pesadumbre por las ausencias que todos, sin excepción, sufrimos. La alegría es elemento sintomático de estas fechas y por ella tendríamos que situar en un plano “positivista” también a aquellos que nos faltan. De esta forma, nuestros hijos intuyen que el entorno queda imbuido de alegría a pesar de las circunstancias porque, en definitiva, convendréis que ellos lo merecen, ¿verdad?

Y hablando de reuniones familiares, conviene no dejar manga ancha al exceso. No, no se trata de imponer una obligada austeridad en sintonía con los tiempos, pero nuestras compras deben ser “sometidas a control”. También en este aspecto nuestras fieras tienen mucho que aprender y es algo que (sin duda alguna) será altamente beneficioso en sus vidas. Pensemos en regalos bien orientados: olvidemos ese aspecto de “obligatoriedad” por las fechas y otorguemos a nuestros detalles, junto a los envoltorios, ese afecto que no debe faltar en el hecho de regalar. Nuestros hijos aprenderán mucho más sobre el beneficio de la entrega.

No olvidemos que el tiempo en familia es importantísimo en estas fechas. Son momentos de encuentro, de cercanía, de afectividad… Pero sobre todo, son momentos de agradecimiento y no sólo a nuestro entorno inmediato sino también (permitidnos de nuevo que aquí lo expresemos) por el determinante significado del nacimiento de un niño Dios.

¡Feliz Navidad en familia, queridos papis!

Fuente: el equipo de “Mis Amigos”.

sábado, 15 de diciembre de 2012

La influencia del arte en los aspectos cognitivos.

Esta vez nos ha llamado la atención la reivindicación que algunos especialistas hacen sobre la influencia del arte en el proceso cognitivo del niño. Para ellos, el arte es una actividad dinámica y unificadora, con un rol potencialmente vital en la educación del niño. Y es que para el niño, el arte es algo más que un pasatiempo: es una comunicación significativa consigo mismo, es la selección de todas las cosas de su medio con las que se identifica y la organización de todas ellas en un todo nuevo y con sentido, pues un niño expresa sus pensamientos, sus sentimientos y sus intereses en los dibujos y pinturas que realiza. Su expresión tiene para él tanta importancia como para nosotros, los adultos, la creación artística.

Las distintas influencias en diversos desarrollos cognitivos de los niños serían:
  • En el desarrollo emocional o afectivo: un niño que afectiva y emocionalmente es libre y no está inhibido respecto a la expresión creadora se siente seguro para afrontar cualquier problema que derive de su experiencia. Se identifica con sus dibujos y se siente independiente para explorar y experimentar, no teme, no comete errores, no se preocupa por el éxito o la gratificación. La experiencia es suya y la intensidad de compenetración proporciona un factor importante en este desarrollo emocional o afectivo.
  • En el desarrollo intelectual: el factor de expresión artística pueden darnos indicios a las profesoras para comprender problemas que puedan surgir en otros campos de la expresión. En efecto, nosotras podemos ayudar a los niños a desarrollar una relación sensorial con sus dibujos y estimular la toma de conciencia de las diferencias existentes en su entorno. Es importante, dicen los expertos, mantener un equilibrio entre este desarrollo (emocional o afectivo e intelectual) y el arte puede realizar esta función a través de motivaciones apropiadas.
  • En el desarrollo físico: en el trabajo creador de un niño se revela su desarrollo físico por  su habilidad para la coordinación visual y motriz, por la manera en que controla su cuerpo, la forma en que guía su grafismo y cómo ejecuta ciertos trabajos. Los niños con carencias o dolencias suelen proyectarlas en su trabajo creador. La exageración o la emisión reiterada de ciertas partes del cuerpo pueden vincularse con el desarrollo físico de la persona.
  • En el desarrollo perceptivo: el desarrollo perceptivo se reserva en la creciente sensibilidad a las sensaciones táctiles y de presión (textura, amasado, apreciación de cualidades, de superficies y textura en diferentes forma artísticas) y en el complejo campo de la percepción espacial (a medida que el niño crece, el espacio se extiende y cambia). Y en cuanto a la audición, las experiencias auditivas varían desde el simple conocimiento de sonidos hasta experiencias musicales transformadas en expresiones artísticas.
  • En el desarrollo social: los trabajos de creación de niños con espíritu de cooperación son conscientes de su responsabilidad social y muestran un evidente sentimiento de autoidentificación con sus experiencias y las de otros. Los niños en inferioridad de condiciones desde el punto de vista social (reprimidos en sus deseos de participación) demuestran aislamiento desde el punto de vista creativo mediante la falta de capacidad para correlacionar sus experiencias y las de otros.

Dado que en nuestra Escuela somos perceptivas en los detalles que afectan al desarrollo de nuestros alumnos, las conclusiones que aporten evidencias significativas son siempre sometidas a consideración y análisis (no lo olvidéis: para ello contamos en el equipo con una estupenda pedagoga como es la “seño” Ana).

¡Hasta el próximo post, queridos papás!

Fuente: “El desarrollo del pensamiento creador por medio de la práctica del dibujo”. Irma del Prado, 2010. 

sábado, 8 de diciembre de 2012

Un test de capacidades.


En este post queremos proponeros un test que, de manera particular y en situaciones cotidianas, pueda serviros para que también vosotros, queridos papás, llevéis a cabo una comprobación aproximada en la evolución natural de vuestro hijo. Es una relación de capacidades vinculadas a la edad y no pretende, ni muchísimo menos, ser un sustitutivo de los criterios de evaluación del Centro ya que la actividades y la orientación de este abarca el seguimiento diario y puntual de otras muchas capacidades sensitivas, emocionales, cognoscitivas, innatas o de adquisición, etc. Por eso no os debéis “alarmar” en caso de que algunas de las capacidades aquí reflejadas no hayan sido todavía adquiridas con cierta destreza por vuestro hijo. Tened en cuenta que cada niño es (y hemos sido) todo un mundo con acepciones distintas a los demás.

3 MESES.
  • Sigue con la vista objetos muy pequeños.
  • Atiende a sonios no estridentes (voz normal).
  • Balbucea.
  • Dirige la mano hacia el objeto.
  • Se incorpora sobre sí mismo con los antebrazos.
  • Sonríe ante cualquier persona.
  • Ríe fuertemente (da gritos de alegría).
  • Juega con los objetos que le son familiares.
  • Sujeta y es capaz de soltar un objeto.
  • Juega con sus manos, las mira…


6 MESES.
  • Busca juguetes fuera de su alcance visual.
  • Conoce las voces más familiares.
  • Aprecia sonidos significativos.
  • Comienza a desarrollar la pinza digital (coger con pulgar e índice).
  • Se mantiene sentado recto con soltura.
  • Avanza algo gateando.
  • Emite sílabas bien definidas (da, ba, ca…)
  • Habla con su imagen en el espejo.
  • Trata de tocar su imagen en un espejo.

9 MESES.
  • Consigue ponerse de pie.
  • Intenta dar algún paso él solo.
  • Pinza digital fina.
  • Imita sonidos con perfección.
  • Dice “papá, mamá”.
  • Puede jugar sentado con varios objetos.
  • Palmadas, gestos de adiós…

12 MESES.
  • Camina solo o llevado de la mano.
  • Sube gateando una escalera.
  • Cinco a diez palabras.
  • Sólo tres a cinco palabras con significado.
  • Solo cumple órdenes simples (“dámelo”).
  • Hace garabatos espontáneamente, o después de una demostración.
  • Intenta hacer torres.
  • Se agacha y se levanta sin caerse.

18 MESES
  • Cumple órdenes más completas (“lleva esto allí”).
  • Sube escaleras sin ninguna ayuda o apoyándose.
  • Es capaz de desplazar un objeto repetidamente con el pie.
  • Arroja objetos con cierta precisión a corta distancia.
  • Vocabulario de hasta 10 – 20 palabras simples.
  • Puede imitar plazos verticales (“palotes”).
  • Transporta un vaso medio lleno sin derramar.
  • Bebe en vaso sin derramar.

24  MESES.
  • Sube y baja escaleras, corre bien.
  • Salta varias veces seguidas sin caerse.
  • Salta con los dos pies juntos, sin ayuda.
  • Captura un balón dos de cada cinco veces.
  • Señala y conoce todas las partes externas de su cuerpo.
  • Distingue sus miembros dobles (una mano, la otra).
  • Imita circunferencias (redondos).
  • Imita un trazo vertical y uno horizontal.
  • Frases de tres y más palabras con algún verbo.

28 MESES.
  • Intenta sostenerse sobre un pie, a veces lo consigue brevemente.
  • Abre y cierra tapas de rosca.
  • Utiliza pronombres y tiempos verbales, pasado y presente con corrección.
  • Conoce y define los objetos por su uso.
  • Comienza a manipular regularmente con una mano.
  • Sabe ponerse las zapatillas.
  • Ayuda a vestirse.
  • Vierte agua de un vaso a otro derramando un poco.

36 MESES.
  • Sube y baja escaleras como un adulto, alterna los pies.
  • Es capaz de montar en bicicleta.
  • Equilibrio sobre un pie más prolongado.
  • Es capaz de copiar un círculo y una cruz.
  • Hace oposición entre opuestos (alto-bajo / arriba-abajo…)
  • Cumple dos o tres órdenes simultáneas.
  • Vierte agua de un vaso a otro sin derramar.
  • Repite ordenadamente “uno, dos y tres”.
  • Monta en triciclo usando los pedales.
  • Tiene concepto claro de uno y dos.

Queremos insistir en que este test sólo es orientativo y no persigue objetivos definidos. Además, como comprobaréis en las evaluaciones, los registros que se os presentarán abarcan áreas curriculares más globales y definidas. No son capacidades que deban cumplirse a rajatabla en todos sus puntos y un análisis exhaustivo siempre se lleva a cabo diariamente en la Escuela, que promueve las tutorías sobre vuestros hijos.

¡Hasta el próximo post, queridos papás!

Fuente: Novellón, L. “Desarrollo psicomotor” (2007).

domingo, 2 de diciembre de 2012

Educación "saludable"


Toda Escuela debe desarrollar bloques de contenidos en los que prime el aprendizaje de actitudes y procedimientos para dar cabida a conceptos de estilos de vida saludables. De forma intrínseca, existe otra manera de enseñar y de aprender, que deriva de esa especie de “proyecto curricular oculto” y que forman un conjunto de valores, normas y actitudes que de una manera implícita están presentes y conforman el entorno escolar.

En efecto, actitudes docentes, valoraciones prioritarias, disposición al diálogo, ambiente general del Centro, limpieza de las instalaciones, actividades propuestas, grado de cumplimiento de normas vigentes… conforman un entramado de contenidos a los que no se alude concretamente en nuestra programación pero (no tengáis duda de ello, papás) de lo que los alumnos toman buena nota. ¿De qué forma? Ellos irán estableciendo interiormente una serie de pautas en función de la influencia social de su entorno sobre sus propias conductas y manifestarán las mismas según hayan ido adquiriendo hábito y aprendizaje.

Tened en cuenta que la educación para la salud en un proyecto curricular es considerada un tema transversal pues, de hecho, está presente en el ámbito “Identidad y Autonomía Personal” (aprendizaje y adquisición de hábitos), en el “Medio Físico y Social” (prevención, contagios, causas…) y en la “Comunicación y Representación” (refiriéndonos aquí al campo de la salud mediante la comunicación oral, corporal, lógica…).

Pero evidentemente, la tarea de educar para la salud no es patrimonio exclusivo del sistema educativo: el ambiente familiar es decisivo para los niños y se impone una colaboración permanente entre familia y Escuela. Por ello, papás, pondremos a vuestra disposición el Plan Escolar y fomentaremos en las tutorías el intercambio de pareceres en este sentido. De momento, exponemos ahora determinadas actitudes y hábitos referidos al descanso, higiene y actividad infantil que, según los expertos, deberían ser de aplicación:

  • Sobre el descanso:  es muy importante dormir un número determinado de horas para poder mantener una actividad normal durante el día. Hasta los 5 años, el niño debería dormir la siesta preferiblemente después de la comida. A los 6 meses, el sueño es de más de 15 horas diarias y al año alrededor de 13-14. De 2 a 3 años, al niño duerme de 1 a 1’5 horas durante el día y más de 12 durante la noche. No debe dormir en la misma habitación que los adultos y para ello los padres deben mantener firmeza (así como en el mantenimiento del horario). Pero cuidado: nunca debe asociarse la cama con un castigo, debiendo promoverse la alegría y la seguridad (por ejemplo, mediante la lectura de un cuento) en ese momento.
  • Sobre la higiene:  el niño debe aprender lo antes posible a llevar a cabo la limpieza personal por sí mismo. El baño diario debe ser dirigido y ayudado por los adultos de forma que el niño se implique poco a poco. La limpieza debe constituir una fuente de satisfacción y una buena iniciativa puede también ser enseñar el correcto uso del cepillo y pasta dentífrica. En este último sentido, es necesario corregir los malos hábitos que tengan repercusión en la boca (como chuparse los dedos, comerse las uñas, respirar por la boca…).
  • Sobre la actividad física y en cuanto al grupo que a nuestro ciclo compete (0 a 3 años), los movimientos son más globales sin finalidad específica: el motivo del movimiento no le es tan placentero como el movimiento en sí mismo. En cualquier caso, no debe obligárseles a permanecer inmóviles durante un tiempo excesivo ya que ello va en contra de su desarrollo.

Son muchos los consejos sobre salud, higiene y actividad que los expertos relatan (sería este un post extensísimo), por lo cual hemos detallado únicamente –a modo de referencia- los que hemos considerado más relevantes. Y aunque ya hemos hablado en otro post sobre ello, en otra ocasión os detallaremos una serie de reglas para la formación de hábitos.

¡Hasta el próximo post, queridos papás!

Fuente: Novellón, L. “Salud e higiene en la actividad de los niños” (2008).